Cuando me desperté aquella mañana, el olor a jazmín que flotaba desde el patio me recordó a mamá. Durante años ella puso macetas de jazmín en la ventana de mi cuarto para que yo, aun sin ver, supiera que la primavera había llegado. Ese recuerdo dulce —apenas un susurro aromático— me sostuvo mientras el mundo a mi alrededor parecía desmoronarse: hoy era el segundo día de la vista preliminar en el juicio de Susan.
Me tomó casi una hora levantarme de la cama sin marearme. Desde el accidente de la